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La muerte de Roberto Sánchez, más conocido como Sandro de América, o simplemente «Sandro», concitó la atención de todos los medios de comunicación rioplatenses y trascendió también las fronteras del Plata.

Sandro, que nació el 19 de agosto de 1945, murió el pasado 4 de enero. Fue uno de los pioneros del rock en español –se ha hablado de él como el Elvis argentino— y hasta sus últimos días, un ídolo masivo.

La Wikipedia, que ofrece una larga biografía y discografía del ídolo, recoge también su sensualidad en el escenario:

«Una parte esencial de su estilo fue la adopción de una pose de seducción sexual abierta, que Sandro dirigió hacia las mujeres, expresándolo en sus letras y ritmos, pero sobre todo en su voz y movimientos, obviamente derivado de Elvis Presley, pero que alcanzó una plena identidad personal. Este estilo sexual irreverente tuvo un efecto arrasador sobre las jóvenes latinoamericanas (donde curiosamente más incidencia tenía la prédica sexualmente restrictiva de la Iglesia Católica). Las fanáticas de Sandro (sus «nenas») llegaron a ser tan importantes como él mismo, devolviendo en sus presentaciones un clima de desenfreno y sexualidad, entre las que se volvió un clásico arrojar al escenario su ropa interior. Para la época, el mensaje de Sandro resultaba un revulsivo radical contra las normas morales establecidas sobre la virginidad de las mujeres y las relaciones prematrimoniales, férreamente establecidas en toda América Latina», dice.

Precisamente, sus «nenas», las que esperaban días y días por una aparición pública en la puerta de su casa, aún sabiendo su grave enfermedad, están haciéndole en Internet un último homenaje.

Han creado un sitio web llamado «Tu bombacha para Sandro», al que están llegando fotografías de ropa íntima femenina de todo tipo.

Aquí en Paysandú, la muerte de Sandro tuvo también su lugar en grupos de Facebook, donde se recordaron sus películas, subieron videos y rememoraron anécdotas. Entre éstas, su actuación en el Parque Artigas de Paysandú en 1969 y el famoso episodio de la camisa que tiró a sus admiradoras desde la ventana del Gran Hotel Paysandú, donde se encontraba hospedado.  La misma estuvo varios años en exhibición en la perfumería «Fata», la única que había en la capital sanducera por aquellos años ya que acostumbraba a venderse los perfumes en farmacias.

Desconozco cómo dicha perfumería accedió a esa camisa, pero cuentan los memoriosos que fue un suceso de marketing su exhibición en la vidriera.

¿Algún otro sanducero memorioso se acuerda de esta anécdota? Si es así, no dejes de enviar tu comentario.


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Una respuesta a «El adiós a Sandro, desde anécdotas a bombachas»

  1. muy real sandro mi sandro el angel mas bello de todo el firmamento al menos para mi¡

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Vida lenta & Papel


Curadora de ideas, trazos y memorias que buscan sentido en lo cotidiano. En un mundo acelerado, elijo la lentitud como resistencia y el rescate de lo efímero como testimonio de vida. Diseñando y escribiendo journals comprendí que el tiempo nos atraviesa y que hoy la tecnología nos permite utilizar algoritmos para expandir los horizontes creativos… Te muestro cómo la IA puede ser herramienta para propósitos analógicos…pero el juicio, el corazón y el trazo final necesitan ser siempre humanos.

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