
En el Día de la Madre recibí como regalo este hermoso macetero-lapicero radio vintage y la verdad me encantó por varios motivos. El primero es el amor y la paciencia que mi hija puso en él para crearlo sin que yo me enterara, sustituyendo una salida de compras que no se podía hacer por las medidas de distanciamiento social por algo hecho en casa con sus propias manos. Pero además, resultó ser un regalo del que aprendí mucho como mamá emprendedora.
Sí señoras y señores: ¡nuestros hijos nos enseñan cada día en múltiples sentidos!
Veamos entonces qué competencias y habilidades emprendedoras han sido puestas en juego en esta preciosa radio vintage que ya tiene su sitio de honor en mi escritorio.
1- Solución a un problema/necesidad.
La crisis sanitaria hizo que mi modalidad de trabajo cambiara radicalmente: ahora es todo por medios virtuales. Esto (que da para escribir un capítulo aparte) ha influido en mi rutina en casa y hasta el uso de los espacios domésticos. Mi hija observó que mi escritorio está siempre repleto y suelo perder las lapiceras. Ese era mi punto de dolor, mi necesidad. Entonces pensó en aportarme una solución: un lapicero
2- Investigación de mercado y conocimiento del cliente ideal
Recorrió varias páginas y videos de Youtube para ver qué oferta de lapiceros había hasta encontrar uno que le sirviera de inspiración y le pareció era ideal para mí según el conocimiento que ella tiene de mí: me gusta lo vintage y aprecio el trabajo manual.
3- Algo que lo haga especial: innovación, creatividad
Luego pensó que desde que iba a la guardería me está haciendo portalápices o lapiceros muy parecidos. Decidió que yo necesitaba algo diferente, más elaborado y que me gustara tanto como para tenerlo frente a mí todos los días.
Una vez definido el producto a elaborar, pensó en innovarlo de acuerdo a su conocimiento de mi necesidad y gustos: me encantan las suculentas y las cultivo, así que le incorporaría una la radio vintage…que además incluyera un calendario.
Ahora ya tenía una solución para mi desorden y pérdida de lapiceras, que además era afín a mis gustos y con incorporación de valor en base a su creatividad.
4- Capacidad técnica y recursos materiales
Con un proyecto en mente, pensó hacerlo en cartón pero luego pensó que quedaría mejor y más fuerte y bonito en madera, si es que lograba encontrarla en casa. Finalmente combinó maderas para la radio y papel y cartón para los detalles. Un frasco que se introduce en el interior hace de soporte para las lapiceras y permite girar las fechas del calendario.
5- Apoyo y alianzas. Necesitaba apoyo para cortar y pegar las maderas. Lo solucionó fácil: hizo una alianza con su papá.
6- ¡Manos a la obra! Con una idea, la materia prima y una alianza necesaria, el proyecto se convirtió en realidad y al día siguiente de terminado fue entregado y me encantó. Eso en la jerga emprendedora se llama «pivotar» y el primer producto es el PMV (Producto Mínimo Viable).
7- Comunicación, publicidad. Mi portalápices-maceta-radio vintage trascendió los límites del hogar cuando otros integrantes de la familia extendida preguntaron cuál había sido su regalo del Día de la madre y ella les envió fotos por Whatsapp. ¡Ya tiene pedidos!
Anoche pensaba que los niños saben y hacen cosas que a los adultos puede llegar a costarnos mucho. Y que cuando quieren algo, ¡para ellos no hay imposibles! Son los reyes de la creatividad y el optimismo, movilizan personas para que los ayuden a ejecutar sus ideas, no tienen miedo al fracaso o el qué dirán y muestran las creaciones de las que se sienten orgullosos… Esas son herramientas emprendedoras que nuestros hijos e hijas, sobrinos, sobrinas, nietos y nietas traen consigo a este mundo. ¡Aprendamos de ellos que tienen tanto para enseñar!
¿Te pasó algo parecido? ¿Qué opinas sobre estas enseñanzas a madres, tías y abuelas emprendedoras? Me encantaría conocer tu experiencia :)








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