Históricamente se han propuesto distintas hipótesis para explicar la etimología de el nombre de nuestro Departamento, discusión que hasta el presente no ha sido cerrada. Ahora, el investigador Nelson Caula aporta un interesante dato que vincula este topónimo con la antigua mitología guaraní, lo que sitúa el origen de la palabra Paysandú por lo menos dos mil años atrás: «Paisandú» es uno de los nombres con que los guaraníes designan a Pai Tumé, Zumé o el Santo Tomás cristiano.
Esta novedad, que a la vez de aportar luz reaviva la polémica e invalida las explicaciones que se han defendido de los siglos XVIII y XIX hasta la actualidad, fue encontrada casualmente por Caula en el curso de una investigación sobre la mitología guaraní que desarrolla actualmente en el Paraguay junto con la investigadora Margarita Miró.
En una revista de turismo publicada el 22 de julio de 1945, el sacerdote e historiador paraguayo Ramón Bogarín incluyó un artículo sobre leyendas y mitología guaraní que habla sobre Paí Tumé, a quien los guaraníes también llamaban Tomé, Zumé, Paí Arandú o Paisandú.
Se trata del Santo Tomás cristiano, quien según la leyenda profetizó a los indígenas la llegada del conquistador blanco: «Aunque está muy lejano todavía el día nefasto en que los Carí-ete arribarán a nuestras playas en tres Ygaratá me espanta el solo pensar que tengan que llegar a vivir hasta aquel día para presenciar su arribo y, luego ver, oír y sentir las inquietudes que cometerán y que quizás sean peores que la plaga de los siete mitos, de tan ingrata historia para nuestra nación.
Aquellos extranjeros serán nuestros encarnizados enemigos, nos despreciarán, exterminarán nuestros animales silvestres y nuestra raza será batida a la par que las bestias feroces, a chuzazos, a lanzazos y será desahuciada por los perros, se verá perseguida y desbaratada hasta su total exterminio. Aquellos extranjeros prevalidos de su inteligencia y de los elementos científicos de que seguramente dispondrán, harán mucho de malo», profetizó Pai Tumé, Zumé, Pai Arandú o Paisandú.
Y agregó: «La sed de oro será su constante obsesión. Los intereses bastardos arraigarán en sus pechos haciendo brotar la envidia y la mezquindad, como un mal que se transmitirá a sus descendientes. Quebrantarán la armonía común y desaparecerá en gran parte la simpatía y la hospitalidad. El sentimiento de la Humanidad llegará a ser, ante los intereses creados, cosa secundaria».
Nombre de ciudades y pueblos
«El nombre del gran profeta de los guaraníes, Tumé, Zumé, Pai Arandú, Paisandú o Santo Tomás (este último según suposición de los conquistadores) se ha presentado para la denominación de numerosos lugares, pueblos y hasta ciudades de este continente», dice Ramón Bogarín al referirse a la leyenda de la muerte del gran profeta guaraní cuando «dándose a eterno silencio acababa de convertirse totalmente en piedra en la gruta de Santo Tomás en Paraguari» y después «su espíritu luminoso despidió fulgores por varios segundos, alumbrando al oscuro aposento de piedra (ita coty) y luego se elevó a la mansión celeste, donde mora convertido en el planeta Marte».
Como lo dice el propio Bogarín, varias ciudades y pueblos llevan el nombre del profeta. ¿Por qué no pensar que nuestra Paysandú sea una de ellas?
Entre los argumentos que podrían esgrimirse a favor de esta teoría -que obviamente necesita ser investigada ya que desde aquí solo informamos del descubrimiento realizado por Caula-es la conocida presencia guaraní en esta zona del país (que dicho sea de paso ha dejado para la historia nombres que hoy pronunciamos con la mayor naturalidad como por ejemplo Buricayupí, Ayuí, Cangué, Chapicuy, Gualeguay, Daymán, Guarapirú, Queguay, Guaviyú, Guayabo (s), Sarandí, Queguay, entre otros.
Un segundo argumento es la grafía de la palabra «Paisandú» en comparación con el actual «Paysandú», cuya diferencia es de solo una letra, que como es sabido, suena igual.
El tercero, la forma en que aparece escrito el nombre de «Paisandú», es en el mapa dibujado en 1749,por el sacerdote jesuita misionero José Quiroga, que actualmente se conserva en el Museo del Colegio de Nuestra Señora del Rosario.
Este mapa fue publicado en Roma, en 1753 por Franceschelli, y allí aparece Paisandú con todas sus letras (salvo la «i» por «y»), en el mismo lugar que ocupa hoy la ciudad, próximo al grado 32 de latitud.
No está señalada como población -una pequeña construcción con una cruz- como se señala en el mismo mapa a Montevideo, Colonia y Santo Domingo de Soriano. Por lo que los historiadores interpretan que señala un lugar.
Las explicaciones ya conocidas
Acerca del topónimo Paysandú se han propuesto varias etimologías, entre ellas la de "hombre extranjero sabio" ("pai": señor; "mbaí": extranjero; "arandú": sabio).
Según Aníbal Barrios Pintos ("Paysandú en escorzo histórico") la más difundida era la que proclamaba la presunta existencia del Padre Sandú, según lo expusiera con estos conceptos Juan Manuel de la Sota en la segunda edición de su obra "Catecismo Geográfico-Político e Histórico de la República del Uruguay", publicada en 1855.
Allí se expresaba que "El derivado de Paysandú, unos lo atribuyen al apellido de un Padre Sandú que dicen los doctrinaba" (a los indios); "otros fundándose en el respeto que guardaban de sus doctrineros o párrocos, le dan la traducción 'Pai'("el Padre") Sandú ("escucha") por la moderación que se encargaban unos a otros".
Barrios Pintos también se fija en la grafía del mapa del padre jesuita José Quiroga antes señalado y también en una representación hecha por las Compañías de Corrientes al Maestre de Campo José de Andonaegui, en agosto de 1754, donde es mencionado el "Paso de Paisandú".
La leyenda del Padre Sandú había quedado desvirtuada por la afirmación del padre Bernardo Nusdorffer que en su "Diario" recuerda que en diciembre de 1752, a la isla hoy llamada de la Caridad se le conocía con el nombre de "Y Paúsandú". Años después, en 1796, el Capitán de Fragata Juan Francisco Aguirre explicó en su "Diario" el significado del topónimo: "Paysandú, vulgarmente Sandú, corrupción de Ypaazandó, esto es, tiró el río por otro lado".Ciento treinta años después, en 1927, descomponiendo la palabra "Y" (río); "Pau" (isla); "candó" (no continuado, interpolado) el padre Carlos Leonhardt la tradujo por "isla interpolada en el río".







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